En medio de de una borrachera y entre las caricias en la espalda de consuelo por parte de
una amiga me dio por filosofar. Pensar que solo cuando estoy borracho soy
sincero y meditar que debo estar totalmente ido y con 2 sentidos para poder
decir un “Te quiero”.
¿Qué si soy consciente de ello?
Si, en la borrachera soy consciente pero soy impulsivo y descontrolado y hasta
en el mismo momento me sorprendo cuando expreso lo que mi corazón siente. Eso sí,
sin ser el típico borracho empalagoso, un par de te quiero en la noche y unas
conversaciones profundas son lo suficiente.
En medio de esta semejante hecatombe
filosofé y me di cuenta que ninguna persona, incluyéndome, estamos siendo
quien queremos ser. Somos maniquís de una corporación que se llama VIDA y un
cliente que se llama SOCIEDAD.
¿Por qué tenemos que ser lo que
los demás quieran que uno sea? Todos seriamos felices y totalmente diferentes
si en realidad comenzáramos a comportarnos como nos lo dicta el alma ¡Sin
perjuicios! ¡Sin insultos! ¡Sin repercusiones! ¡Solo ser tú mismo!
Solo me queda invitar a todo el
mundo ¡A hacer lo que el alma les diga! Yo he intentado y las veces que lo he
hecho no me he arrepentido por mal que salgan las cosas, pero es eso, ser tú, y
vivir la experiencia de no cambiar por nadie viviendo las vicisitudes de ser
¡REAL Y VERDADERO!
Juancho

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