martes, 2 de junio de 2015

En Medellín se abortan Fanzines.


La verdad no sé muy bien de que va un Fanzine, a mis veintitantos años apenas si tuve uno en las manos, era sobre cine, cine de horror y música horripilante. No voy a negar la importancia que tuvo para mí en aquella época de limitado internet, y reconozco que gracias a esa decolorada publicación conocí muchas cosas que influyeron en lo que me quedaba de adolescencia.  

Recientemente he llegado a considerar  que los fanzines son medios muy del siglo pasado, que hoy, en plena sociedad de la información son ineficaces en su difusión frente medios virtuales como los blogs, videoblogs y demás. Aunque bien pueden ser un lujo agraciado; valioso por su estética, o como una rareza coleccionable. Sin embargo el Fanzine necesita la atención de un público agradecido y dedicado, en pocas palabras, son la antítesis de lo que se puede encontrar en esta ciudad, que como decía un amigo: “solo produce malas bandas de metal y cortometrajes de pelaos que se están graduando de comunicación en la UdeM”. Y ahí voy a lo mío, lo que me interesa y de lo único que puedo hablar sobre “cultura” y Medellín, dos vocablos que se relacionan como el agua y el aceite pero que coexisten.

La pobre diversidad en relación a la música y el cine en la ciudad no es del todo culpa de los artistas, o artesanos de lo desconocido como prefiero llamarlos, No hay más recriminable culpable que un pueril público mediocre y fashion, que va de aquí para allá en gavilla; buscando que hacer pero sin nada nuevo que hacer.

¡Pero cuidado! Sí hay un público honesto y especializado en torno a la otra música y a todo el cine, solo que es disperso y extremadamente minoritario, dichos personajes se reconocen porque en sus tendencias e intereses son de círculos muy cerrados, pasando inadvertidos entre las hordas Paisanas. Lo sé porque los he visto, muchos se esconden entre la multitud, otros son seres de extrañas apariciones en su carácter solitario, ellos son quienes en el anonimato insignificante de sus guaridas, valoran propuestas musicales como la del tipo de  [neuma], o la promoción audiovisual de esa discográfica llamada “The Burros”, que no pueden ser más burros intentando impulsar cosas nuevas en la ciudad de los metaleros radicales, los hipsters tropicales y los que creen que la cultura musical y artística es solo altavoz, los eventos de la universidad  o la pandémica moda clown.

¡Salve el Nacimiento de algún Fanzine!... que pronto sucumbirá agónicamente en las manos de un público infame.


Barba Azul. 

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