Yo no soy un acérrimo amante
del cine colombiano, mucho menos crítico del mismo –Ni de nada-, he tenido un tímido
acercamiento a las cintas nacionales como cualquiera de ustedes, sin embargo sí me ha despertado algún interés la
historia del cine colombiano; teniendo referencia de las que son quizá las
cintas más representativas. Es más, muchas veces ni me entero de las nuevas producciones
nacionales, sin embargo, esta vez, tanto para mí como para muchos de ustedes ya ha
pasado por nuestros oídos en varias ocasiones El Abrazo de la Serpiente y su reciente galardón en Cannes. Pues bien, expondré aquí según mi opinión por qué es una película que
cualquier colombiano o persona interesada en el cine debe ver.
Ciro Guerra, director del
abrazo de la serpiente, ya había sorprendido con su opera prima La Sombra del Caminante,
una película muy simple pero con un argumento y personajes verdaderamente ricos,
posteriormente la casi experiencia sensorial con los viajes del viento. Ahora nos
presenta El Abrazo de la Serpiente, un relato de la selva, una producción que
intenta presentar otra visión de ese universo vivo y habitado que es la selva. La
reconstrucción se elabora desde los diarios de Theodor Koch-Grünberg un etnólogo
Alemán que a principios del siglo XX recorría junto a dos compañeros la
amazonia colombiana.
La fotografía de la película es
sobresaliente, el uso del blanco y negro le da ese toque de regresión temporal
a principios del siglo XX. las tomas a la espesura, los reflejos en el agua,
los sonidos de la selva, nos recuerdan un clima tropical que se escurre en
todos los rincones del país, sin embargo la imagen de la selva nos expone a
descubrir un mundo desconocido.
Hay que aclarar que el abrazo
de la serpiente No es una película histórica, ni mucho menos se revindica con
la misma mostrando a profundidad la obscura y cruenta vorágine de las caucherías, apenas si vemos tal tema
como un elemento secundario en la película, si bien es siempre latente pero
como un espectro de maldad.
La cinta tiene una ambientación
muy acertada, su argumento gira en torno al contraste entre dos mundos por
medio de los personajes principales. Personajes que se contraponen como individuos
pero a la vez contraponen la cosmología y estructura de pensamiento de dos
mundos, además, es maravillosa la perspectiva de los “blancos” como los
intrusos y ajenos a ese mundo tribal, vistos
desde los indígenas como seres enfermos,
delirantes y portadores del mal interminable y el fin del mundo –representados en la película por el personaje del Alemán enfermo-. Sin embargo no todo se presenta en la contradicción
de los dos mundos, hay también un sincretismo clave de unión de lo peor de
ambos, manifestado en el segmento del mesías portugués y la secta religiosa; La
selva como Europa tiene sus propias formas de vida, solo que en este caso el “blanco”
es el de la otra orilla, o el de cualquier orilla –idea que ya para cualquiera
parece desquiciada-. En esta cinta el indígena cuenta su historia, expone una
parte de su mundo, nos da cuenta que la cosa no es tan sencilla como muchas
veces pensamos al referirnos a los indígenas, hay toda una estructura de
pensamiento, una forma muy propia y rica de ver y entender un universo en
simbiosis, visión tan válida según la película como cualquier otra.
Por otro lado, no podemos
dejarnos llevar de esa romántica idea de “ancestralidad” y falso misticismo de
la película, ya que en la misma cinta solo es un reflejo de una malograda glorificación
de un supuesto pasado desde una naturalista idea de presente, algo típico de
esas personas que trabajan toda la semana en la oficina para irse el fin de
semana a embriagarse de yagé y creerse parte de la tribu ancestral. La moda del
yagé es un trampolín eficiente para la película en taquilla, sin embargo, no se
puede sobreponer a lo que dijimos antes
esa idea de que es una película cuyo tema gira en torno a los viajes mágicos por
medio de plantas –que no dejan de ser drogas- o las lecciones morales que
adornan el dialogo de los indígenas. La película es un contraste, pero
sobretodo, la reivindicación en el cine de un sector condenado a ser en las
cintas clásicas pura utilería, los indios; La película intenta mostrar un mundo indígena tan
complejo y lleno de riqueza de pensamiento como cualquier otra civilización.
Desde lo técnico es quizá una
de las mejores películas colombianas que he visto, es muy bien lograda desde el
aspecto audiovisual, argumentativo y de trasfondo; es por tanto una película
completa en todo sentido. Más que verla por interés al tema, es verla por
apoyar una realización responsable histórica y narrativamente, y es apenas un
atisbo del potencial de las historias colombianas llevadas al cine.
Hay mucho por hacer entonces, El Abrazo de la Serpiente es la prueba de que se puede lograr y que de hecho se está logrando.
Hay mucho por hacer entonces, El Abrazo de la Serpiente es la prueba de que se puede lograr y que de hecho se está logrando.
Punto favor del cine colombiano.




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