jueves, 11 de junio de 2015

Por qué ver el Abrazo de la Serpiente



Yo no soy un acérrimo amante del cine colombiano, mucho menos crítico del mismo –Ni de nada-, he tenido un tímido acercamiento a las cintas nacionales como cualquiera de ustedes,  sin embargo sí me ha despertado algún interés la historia del cine colombiano; teniendo referencia de las que son quizá las cintas más representativas. Es más, muchas veces ni me entero de las nuevas producciones nacionales, sin embargo, esta vez, tanto para mí como para muchos de ustedes ya ha pasado por nuestros oídos en varias ocasiones El Abrazo de la Serpiente y su reciente galardón en Cannes. Pues bien, expondré aquí  según mi opinión por qué es una película que cualquier colombiano o persona interesada en el cine debe ver.

Ciro Guerra, director del abrazo de la serpiente, ya había sorprendido con su opera prima La Sombra del Caminante, una película muy simple pero con un argumento y personajes verdaderamente ricos, posteriormente la casi experiencia sensorial con los viajes del viento. Ahora nos presenta El Abrazo de la Serpiente, un relato de la selva, una producción que intenta presentar otra visión de ese universo vivo y habitado que es la selva. La reconstrucción se elabora desde los diarios de Theodor Koch-Grünberg un etnólogo Alemán que a principios del siglo XX recorría junto a dos compañeros la amazonia colombiana.  



La fotografía de la película es sobresaliente, el uso del blanco y negro le da ese toque de regresión temporal a principios del siglo XX. las tomas a la espesura, los reflejos en el agua, los sonidos de la selva, nos recuerdan un clima tropical que se escurre en todos los rincones del país, sin embargo la imagen de la selva nos expone a descubrir un mundo desconocido.

Hay que aclarar que el abrazo de la serpiente No es una película histórica, ni mucho menos se revindica con la misma mostrando a profundidad la obscura y cruenta vorágine de las caucherías, apenas si vemos tal tema como un elemento secundario en la película, si bien es siempre latente pero como un espectro de maldad.



La cinta tiene una ambientación muy acertada, su argumento gira en torno al contraste entre dos mundos por medio de los personajes principales. Personajes que se contraponen como individuos pero a la vez contraponen la cosmología y estructura de pensamiento de dos mundos, además, es maravillosa la perspectiva de los “blancos” como los intrusos y ajenos a ese mundo tribal,  vistos desde los indígenas como seres enfermos, delirantes y portadores del mal interminable y el fin del mundo –representados en la película por el personaje del Alemán enfermo-. Sin embargo no todo se presenta en la contradicción de los dos mundos, hay también un sincretismo clave de unión de lo peor de ambos, manifestado en el segmento del mesías portugués y la secta religiosa; La selva como Europa tiene sus propias formas de vida, solo que en este caso el “blanco” es el de la otra orilla, o el de cualquier orilla –idea que ya para cualquiera parece desquiciada-. En esta cinta el indígena cuenta su historia, expone una parte de su mundo, nos da cuenta que la cosa no es tan sencilla como muchas veces pensamos al referirnos a los indígenas, hay toda una estructura de pensamiento, una forma muy propia y rica de ver y entender un universo en simbiosis, visión tan válida según la película como cualquier otra.

Por otro lado, no podemos dejarnos llevar de esa romántica idea de “ancestralidad” y falso misticismo de la película, ya que en la misma cinta solo es un reflejo de una malograda glorificación de un supuesto pasado desde una naturalista idea de presente, algo típico de esas personas que trabajan toda la semana en la oficina para irse el fin de semana a embriagarse de yagé y creerse parte de la tribu ancestral. La moda del yagé es un trampolín eficiente para la película en taquilla, sin embargo, no se puede sobreponer  a lo que dijimos antes esa idea de que es una película cuyo tema gira en torno a los viajes mágicos por medio de plantas –que no dejan de ser drogas- o las lecciones morales que adornan el dialogo de los indígenas. La película es un contraste, pero sobretodo, la reivindicación en el cine de un sector condenado a ser en las cintas clásicas pura utilería, los indios;  La película intenta mostrar un mundo indígena tan complejo y lleno de riqueza de pensamiento como cualquier otra civilización.


Desde lo técnico es quizá una de las mejores películas colombianas que he visto, es muy bien lograda desde el aspecto audiovisual, argumentativo y de trasfondo; es por tanto una película completa en todo sentido. Más que verla por interés al tema, es verla por apoyar una realización responsable histórica y narrativamente, y es apenas un atisbo del potencial de las historias colombianas llevadas al cine. 
Hay mucho por hacer entonces, El Abrazo de la Serpiente es la prueba de que se puede lograr y que de hecho se está logrando.

Punto  favor del cine colombiano.


Barba Azul


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