El derecho y la ley en todo el mundo ya sea en Colombia,
Bolivia, Perú, Madagascar o donde sea, está lleno de utopías, cosas imposibles
que cada que nos topamos con ello en la constitución nos preguntamos en nuestro
fuero intimo: Esto ¿Cuándo se cumple? ¿Y cómo?
En Colombia desde el preámbulo de la constitución hasta los
mismos decretos de ley dados por el presidente son una imposibilidad jurídica,
ética y moral, ya que promete tanto pero cumple tan poco, son solo ilusiones
dadas por la élite política para que el pueblo “coma callado” y se sienta
incluido.
No solo esto es preocupante, si no que en un estado
supuestamente laico evidenciamos que la religión sigue influenciando el derecho
colombiano evidenciado en casos como el del procurador Ordoñez y el Magistrado
José Roberto Herrera Vergara en el caso de la adopción igualitaria. Por puras creencias
nos dejamos llevar y no cumplimos aquellas utopías que están plasmadas en la
constitución y que no deberían ser utopías.
“en ejercicio de su poder soberano, representado por sus
delegatarios a la Asamblea Nacional Constituyente, invocando la protección de
Dios…”
(Fragmento del preámbulo de la constitución colombiana de
1991)
Un segundo claro ejemplo es el Artículo 1, titulo 1, De los
principios fundamentales del cual solo usare un fragmento “Colombia es un
Estado social de derecho, organizado en forma de República unitaria,
descentralizada, con autonomía de sus entidades territoriales, democrática,
participativa y pluralista, fundada en el respeto de la dignidad humana”
¿Cómo podemos permitir que estas imposibilidades que
deberían no serlo nos agobien por la idiosincrasia de unos dirigentes muy poco
imparciales?
Juancho
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