jueves, 3 de noviembre de 2016

Piezas faltantes











¿Qué es el olvido? Quizá un rompecabezas con piezas faltantes, gotas saladas surcando mi clavícula, siluetas casi esfumándose. Me pregunto una y otra vez; pero siguen intactas las marcas de tu sonrisa dibujadas en mis pupilas. Aún concibo percibir tu tez trémula tendida entre sabanas, escuchar a los lejos el eco de una sonrisa muerta y vuelvo a preguntarme: ¿qué es el olvido? ¿ acaso más que memorias compartidas y palabras desgastadas?



Ignis

jueves, 20 de octubre de 2016

Poesía







Sorbo un poco de café
mis dedos resbalan en un remanente papel 
la noche me acompaña 
el silencio se incrusta en mis labios
la tinta navega en mi sangre
exorcizo mis males
y entre lunas revivo


ignis 

lunes, 17 de octubre de 2016

Vienes



De vez en vez, tus silencios vienen a susurrar en mis madrugadas, como sombra tenue que aún hace sangrar los recuerdos. Vienes con prisa, con esa cólera escondida entre tus parpados, con las disculpas jamás pronunciadas; arrasando con esas sonrisas  dibujadas por otros labios. Eres ese amor desmesurado, inconstante, intangible y tan efímero, que desnuda los cuerpos olvidando los sentires.


ignis 




martes, 11 de octubre de 2016

Un olvido





Nos olvidamos; sin importar que la brisa nos cubrió cuando nos amábamos, sin recordar esas sonrisas que adornaron los paisajes, ni las lágrimas que cubrieron nuestras mejillas. Cómo se olvidan aquellas cosas, sin besos de despedida, con sinsabores en la garganta y unos te quiero clavados en el pecho. Así nos olvidamos; con la prisa de asesinarnos entre carnes, de desfigurar nuestras almas, de ver esfumarse esas miradas inciertas, con la zozobra de hallarnos vivos, entre palabras cortopunzantes y gemidos al vacío, deseando recorrer esos caminos entre tu ombligo y el mío, sintiéndonos tan cercanos aún, así nos olvidamos.  


ignis 

jueves, 11 de agosto de 2016

Las crónicas desventuradas de un homúnculo con buenas intenciones


Las crónicas desventuradas de un homúnculo con buenas intenciones 

I

Llevábamos quince días hablando por Facebook cuando la invité a salir y muy entusiasmada respondió que sí, recuerdo que la había agregado porque además de ser muy bella, parecía  tener un gusto exquisito, además, demostraba mucha compasión y humanidad en sus palabras y en general en su perfil, escribía muy bien y decía ser vegetariana y amar los animales.

Ayer me desperté con algo de esperanza, pensé en ella mientras abría el chat de Facebook para ultimar detalles de nuestro primer encuentro, entonces me di cuenta que me había bloqueado. 

Nunca más supe de ella, ha pasado un día y aún me pregunto a qué niveles de crueldad ha llegado la humanidad después de la segunda guerra mundial.

B. Azul 


miércoles, 15 de junio de 2016

La Tierra de los Infelices

La tierra de los infelices



“Canalla es el gusto incontenible por lo inalcanzable”

Azul era su vestido la primera vez que le vi, azul como el ópalo de una joya desgastada, pero en realidad no sé si era ella, me gusta pensar que lo era, llevaba un vestido de un azul perfecto.

Es terrible trabajar en algo que no te gusta, en mi caso, trabajaba en una pequeña compañía de distribución de grandes rollos de papel, era algo así como un contador de mutiladores de bosques, llevaba las cuentas del papel que producían lotes enteros de árboles talados, convertidos en hojas mal impresas que en muchos casos resultarían adornando el asfalto de la mugrosa ciudad de papel.

Mi oficina era calurosa, estaba ubicada en una casona que debió ser fulgurante en los años cuarenta pero que desde entonces no había sido remodelada,  era un espacio compartido con un pequeño negocio de consultores, nunca supe que consultaban o que hacían, sólo permanecía allí un hombre silencioso y con una gran barba, siempre con un cigarrillo en su boca, sin embargo el hombre no aspiraba el asfixiante humo que mientras se extinguía lentamente, hacía más mortecino ese insalubre ambiente.

En mi oficina había un ventilador, pero era extremadamente ruidoso y en lugar de refrescar, creaba remolinos de pútridos olores mezclados. Era una agonía trabajar allí al medido día, estaba en el centro de una ciudad ungida en un valle inaccesible, el aire descompuesto de Acpm y residuos industriales se estancaba en el fondo del valle, mientras por encima, los vientos volaban libres entre el azul de un cielo indescifrable para nosotros; los hombres de la profunda ciudad gris.

Llevaba allí unos ocho meses, ya no lo recordaba claramente, entre cuentas y tablas en un viejo computador IBM pasaban las horas, pero no estaba allí por obligación, de hecho podría simplemente en nombre de la dignidad botánica, arrojarme por la ventana a los melcochudos andenes llenos de indigentes, o simplemente podría correr fuera del valle intoxicado buscando aire puro, que posiblemente me mataría ya que nunca lo había probado.

En realidad sólo permanecía allí por un motivo, por escasos veinte minutos al día, minutos que transformaban la desgracia en un halo de esperanza que descendía a mí desde el cielo azul, rompiendo toda esa mezquindad y contaminación que nos abrazaba.

No sé cómo se llamaba, nunca escuché su nombre, debía tener un nombre común como Daniela, o Juliana. Llegaba siempre a las cuatro y cuarentaicinco de la tarde, siempre puntual, lo sabía porque escuchaba sus zapatos, seguido de su voz. Su voz…

A veces tarareaba canciones desconocidas, otras veces, saludaba algún vecino que se cruzaba en las escaleras de la entrada, yo sólo me abstraía en su voz, muchas veces sin entender lo que decía. Por fortuna era muy habladora, elocuente y con un sentido del humor inconcebible para aquel dantesco mundo que habitábamos. Nunca pude ver su rostro, sé que era la esposa del hombre de la barba, alguna vez escuché a alguien decir que llevaban veinte años casados, pero su voz se escuchaba muy suave, con un tono de inocencia incompatible con la rudeza e inexpresividad del hombre de la barba y el cigarro.

Nunca había disfrutado de un sonido tan melódico, su voz mantenía un tono agudo pero a la vez tenía profundidad al pronunciar las palabras, era como música en un concierto de palabras, no puedo describir muy bien la inconmensurable sensación de agrado y bienestar que me producía escucharle.  

A veces he intentado saltar de la silla para encontrarme con su aspecto, si su voz era algo de mi absoluta devoción apenas puedo imaginarme su mirada, sin embargo, las veces que lo he intentado, me he dado cuenta, y aunque no pueda comprenderlo, que el hombre de la barba siempre sigue allí sentado, casi siempre mirando la ventana, quizá recordando, quizá recordándola, recordándola así como yo puedo escucharla.




Barba Azul. 

miércoles, 1 de junio de 2016

Ya me cansé de querer enamorarme.


Vivo una juventud deseosa de querer enamorarse, ser dueño de alguien y ser propiedad de alguna persona ¡Me da igual su género, raza o descendencia!  Simplemente quiero saber qué es eso llamado “amor”, algunos dicen que no existe pero yo en mi utópica mente quiero engañarme y decir que sí es una realidad, difícil pero una realidad al fin y al cabo.

Lo malo es que en medio de mis pensamientos, melancolía y soledad junto a la cantidad de decepciones me han hecho inclinarme por la idea y dar la razón a los que argumentan la inexistencia de aquel apego llamado amor.

Me cansé de perseguir almas libres, corazones rotos y personas con resentimientos. Estoy harto de rendir pleitesía, complacer y encaminar sus pensamientos a los míos para que de alguna u otra forma se enamoren de mí sin más.

Estoy desmoralizado por tener que pasar uno por uno cada de ellos rechazándome porque quieren vivir la vida por momentos y banalidades fuertes pero otros porque simplemente no cumplen mis propias expectativas exigentes. Detesto mi propia forma de amar y odio mi amor por la soledad.

Sin embargo, creo que todavía existe algún tipo de cura para mi exigencia, una venda para los heridos y una  correa para las almas libres. No siempre la cura será para volver a caer, la venda para quitarse y la correa para cohibirse.

Simplemente soy de realidades inconstantes, pensamientos fugaces y amores tardíos. De sexo en la mañana y café en la tarde. De perder la mente y recuperarla en tan solo un instante, yo soy de esos que no vive aquí ni allá, solo vive.

Juancho

viernes, 20 de mayo de 2016

En cuanto a los fumadores.


Claro, es un hecho que el humo del cigarrillo mata y el único remedio que funciona solo sí se hace a tiempo y es dejar de fumar. La cuestión tampoco es hablar de la muerte, es hablar de los fumadores y el entorno en el que vivimos.

Es muy común encender un cigarrillo y ver las malas caras junto a su distancia que irradia desden como si lo que acabaras de hacer fuese prender un cirio pascual a Satanás. Se enferman, les da rinitis o simplemente odian percibir el hedor del alquitrán y el tabaco. Entendible, no los juzgo. 

Frente a estas actitudes, con el tiempo, los fumadores nos acostumbramos a encender nuestros cigarrillos bajo la presencia de futuros cadáveres fumadores igual a uno, en sitios al aire libre y por supuesto preguntamos “¿Te molesta?”. Buscamos el lugar, momento y personas propicias para encender nuestro placer y teñir de humo por lapsos el aire que respiramos.

Entonces, argumentan los que no fuman diciendo “¿Te parece justo que yo fume de tu cigarrillo sin querer?” Yo solo puedo atinar hacer una morisqueta de confusión porque los fumadores somos tan conscientes del daño que hacemos y de lo molesto que es un cigarrillo ¡Qué nos alejamos! ¿Entonces que reclaman? No fumamos entre ustedes, fumamos lejos de ustedes y con los nuestros. ¿No les parece ya suficiente que nos tomemos la molestia de salir de los interiores para no intoxicarlos? 

No solo es un problema sociológico, es cuestión de que cada ciudadano tiene como derecho su libre desarrollo a la personalidad y sí señor lector, fumar, fumar es un derecho fundamental ¡Porque hace parte de tus más íntimos gustos!

Los fumadores son conscientes de que se están matando igual que un bebedor, un adicto a la mariguana o un enamorado, cada cual se mata como gusta ¿No creen?

Cada uno de nosotros decidió vivir una vida y con ella todas sus vicisitudes, nosotros por el contrario, decidimos como matarnos y aceptamos los términos y condiciones de fumar un cigarrillo.  

Juancho

viernes, 13 de mayo de 2016

Nobleza

Un hombre noble no solo tiene el amor del mundo sino también una vida llena de complejidades que pocos vemos por esa sonrisa que no nos deja nada más que pensar y decir "Esta persona es un amor". ¿Pero hemos pensado:? "¿qué hay detrás de ese aspecto afable sonriente y animoso?" tal vez existen miles de problemáticas, infidelidades, desdichas y zozobra que no dejan que esa sonrisa sea totalmente sincera.

¡Demos alegría! Aprendamos la nobleza como primera y ultima habilidad ¡¿Que les parece si sonreímos un poco más y dejamos que los problemas queden atrás dándonos la espalda!? Dejar de pensar que el sol está en nuestras espaldas, ya amaneciendo, acusandonos por hacer las cosas con rapidez.

Solo quisiera vivir con tranquilidad, caminar, sentir, respirar, suspirar y sentir cada una de estas cosas sin el ajetreo que el mundo maneja, Los carros pitando, las motos acelerando y los profesores insistiendo. ¡Vivamos felices!

Juancho.

sábado, 16 de enero de 2016

Para mi padre.

Hoy padre escribo como carta este texto, de las pocas cosas que tiene valor hechas por mis manos creo yo. La escritura siempre la atribuyo a tu brillante cabeza e intelecto que desperdiciaste en una carrera llena de falsedades y arribismo, no te culpo, tampoco te juzgo.

Desde el fondo de mi corazón y con las lágrimas recorriendo las células de mi rostro te quiero expresar lo que nunca pude, por ser niño y pequeño, por ser púbero y revoltoso, por ser colombiano y vivir distante del país que tu amas.

Quiero decirte que siempre quise pelear con mi papá por niñerías, llorar en su pecho cuando lo necesité, decirte “Papá ¿Qué hago con esta chica?” contarte de mis aventuras y boxear como lo hiciste con mis hermanos.

Papá hoy quiero confesarte que me has hecho falta toda mi vida, toda mi existencia, mi niñez y adolescencia pero hoy que soy un adulto me haces falta como una costa al mar. Me haces falta para brindar por los viejos tiempos, me haces falta como ejemplo pero lo que más me duele es que me haces falta para amarte.

Recuerdo la calidez de tus abrazos, el amor de tus besos y la felicidad de tus juegos, extraño tu excesiva preocupación que solo viví en ocasiones y que recuerdo por fugaces capsulas de recuerdo en los pensamientos perdidos en mi memoria.

Es difícil hacerme a la utópica idea de que tuve un padre, me sumerjo en mis propias fantasías deseando tener la vida de aquellos que gozan de la compañía de su padre, veo sollozante y desdichado padres con sus hijos sonreír y compartir sus bromas pesadas, de mal gusto con la atarbaneria que debe caracterizar a un padre.

Hoy pienso que mi vida está sustentada por mis utopías, me duele darme cuenta de eso, me duele saber que es culpa mía y tuya por jugar con la ilusión de mi mente tan híper activa.

En fin, papá hoy te quiero perdonar, decirte que te amo, desearte el futuro más promisorio posible con o sin mí. ¡Que la vida te llene de juventud! Re-toma la seguridad que siempre te caracterizó y que siempre estuve orgulloso de heredarte ¡Jamás bajar la cabeza! ¡Siempre conservar las apariencias!

Te amo papá.


Juancho

miércoles, 13 de enero de 2016

Hoy lloro por mi país.



Los sucesos del momento y lo que viene pasando hace más de 16 años en Colombia hoy hizo efecto en mi corazón, que rudo siempre consideré. Me flagela el alma saber que Colombia ya no es nuestra, que poco a poco la ignorancia parece crecer entre las masas de votantes. Me destruye el corazón que mi patria se vuelque en la privatización de nuestro patrimonio ¡Conseguido con esfuerzo y sudor de nosotros los colombianos!

Me frustra la idea de ser un joven abrumado por el poder que ejerce en nosotros el gobierno y la oligarquía, es la sensación de la impunidad, la inseguridad y el sentimiento de que mi propio país me quiere fuera de él.

Hoy lloro porque mi pueblo no tiene memoria y tampoco tiene fe en la causa de los buenos, mi cuerpo se estremece con el solo saber que mis compatriotas ven sangrar la patria y la dejan ahí, sin ayuda, sin ni asidero. ¡Qué alguien ayude a mi patria herida y sorda por las granadas de nuestro desinterés y despotismo político!

¡Que alguien tome las armas de la sabiduría y el populismo para lograr cambiar el pensamiento de nosotros que perjudicamos el honor de ser colombianos! Anhelo en mi utópica mente el momento que llegue aquella persona que nos libre de las cadenas insípidas de la corrupción y la desidia que maneja nuestro gobierno.

Como nación hoy lloramos, como pueblo hoy nos estremecemos y como ciudadano de este hermoso país hoy lloro. Lloro sollozante inmerso en mis pensamientos sabiendo que mi país poco a poco pierde el respeto por su soberanía y aun peor, el amor de ser patriota.

¡País, Colombianos, pueblo, es hora de levantarnos en voz gloriosa y exigirle a nuestros mandatarios un cambio. Levantarnos con la energía que hemos luchado batallas, ganado nuestra independencia y hacer saber al mundo que somos fuertes!


Juancho

sábado, 9 de enero de 2016

Vida!


Oh cielo y tierra! Guárdenme!

Muere! Muere en paz mientras puedas recordar.

¿Qué sucederá mañana con la piel del durazno?

Atorméntate! Libérate y regresa al tormento.

Odia, ama, desea, envidia, miente!... Teme… Teme la levedad del espíritu y la evanescencia de las emociones, teme no saltar de la risa al llanto y del asesinato a la culpa.

El secreto de la buena vida es caer al vacío. Tener la sensación de un flujo inconmensurable de vida, ser consciente de la fugacidad de los momentos por los que realmente vale la pena vivir.  

Yo viviría cien vidas con tal respirar el aire crepuscular de un campo de manzanas, viviría de nuevo cien vidas para sentir la sensación de una droga psicoactiva, viviría doscientas vidas con tal de ver por primera vez el final de mi película favorita, viviría cien mil vidas con tal de solo poder dormir a vuestro lado una vez más señora muerte.


Simplemente fluiría.  

B. Azul