Los sucesos del momento y lo que viene pasando hace más de 16
años en Colombia hoy hizo efecto en mi corazón, que rudo siempre consideré. Me
flagela el alma saber que Colombia ya no es nuestra, que poco a poco la
ignorancia parece crecer entre las masas de votantes. Me destruye el corazón que
mi patria se vuelque en la privatización de nuestro patrimonio ¡Conseguido con
esfuerzo y sudor de nosotros los colombianos!
Me frustra la idea de ser un joven abrumado por el poder que
ejerce en nosotros el gobierno y la oligarquía, es la sensación de la
impunidad, la inseguridad y el sentimiento de que mi propio país me quiere
fuera de él.
Hoy lloro porque mi pueblo no tiene memoria y tampoco tiene fe
en la causa de los buenos, mi cuerpo se estremece con el solo saber que mis compatriotas
ven sangrar la patria y la dejan ahí, sin ayuda, sin ni asidero. ¡Qué alguien
ayude a mi patria herida y sorda por las granadas de nuestro desinterés y
despotismo político!
¡Que alguien tome las armas de la sabiduría y el populismo
para lograr cambiar el pensamiento de nosotros que perjudicamos el honor de ser
colombianos! Anhelo en mi utópica mente el momento que llegue aquella persona
que nos libre de las cadenas insípidas de la corrupción y la desidia que maneja
nuestro gobierno.
Como nación hoy lloramos, como pueblo hoy nos estremecemos y
como ciudadano de este hermoso país hoy lloro. Lloro sollozante inmerso en mis
pensamientos sabiendo que mi país poco a poco pierde el respeto por su soberanía
y aun peor, el amor de ser patriota.
¡País, Colombianos, pueblo, es hora de levantarnos en voz
gloriosa y exigirle a nuestros mandatarios un cambio. Levantarnos con la energía
que hemos luchado batallas, ganado nuestra independencia y hacer saber al mundo
que somos fuertes!
Juancho

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