¡¡¿Cómo me van a privar de la
carne sí es tan rica?!!
¡Nada como una punta de anca bien
grasosa y con gorditos! No existe nada más suculento que unas costillas
rociadas de salsa BBQ o una salsa agridulce acompañadas de unas papas gratinadas
y un vaso de coca cola helada o mejor aún, una cerveza águila heladita.
¿Quieren que sea sincero? Yo
disfruto por la muerte sanguinaria y despiadada que sufren las reses, las
gallinas y los cerdos (también otros animales). Sí, los machetazos en la cabeza
de los terneros junto al chorro hilarante de sangre, más los electro choques a
los cerdos son el plato de mi mesa día a día.
Todos los domingos mato un cerdo
al comerme mi buena bandeja paisa: frijoles, arroz, plátano maduro o tajada que
llamamos, arepita, papitas ¡Y lo mejor! Carne de cerdo bien cortada y en su
punto más jugoso.
Bueno, digamos pues, de manera hipotética,
la carne quedó maluca, no importa. Porque ¿saben cómo dice el refrán? “A mala
carne buena salsa” y basándonos en este principio sea bien llamado ¡acertado!
estamos listos para imbuir una cantidad tan absurda de costillas BBQ que me
hacen pensar en los papás de Chihiro, gordos, grandes y abundantes reclinados
contra el espaldar de la silla eructando y sobándose la barriga ¡satisfechos
por la muerte de aquel animal!
La muerte de un animal no es lo único
que genera placer en el ser humano porque nosotros como hombres jamás nos
saciamos ¡nunca! Ahí están las guerras como ejemplo, cuestan vidas pero divierte a los
poderosos, lo mismo pasa con los animales. Corridas de toros, empecemos por el
placer que nos genera la diversión y no el sabor. ¿Qué tiene de divertido una
corrida de toros? Nada, de hecho termina siendo eterno ver al torero matar al
toro. Ahora miremos el contexto: Se toma buen guaro y se baila buena música en
el palco, sin mencionar la cantidad de mujeres con sombrero y camisa al abdomen
¡Avemaría! Eso si es vida, el contexto, el entorno en el que matan al toro es
el propicio para nosotros beber, bailar, festejar, celebrar, gozar, ligar ¡Y
hasta pelear!
Dos placeres que conectados con
la doble moralidad Colombiana o de la humanidad en general me hacen dudar si en
realidad los animales están en peligro o somos nosotros mismos. Pregunté a un
grupo de colegas que estaban defendiendo a los animales: “¿Comen carne?” Todos
se quedaron callados, solo una respondió que no y los demás muy orondos dijeron
“¡Es que es diferente!” ¿Por qué es diferente? ¿Por qué no vieron como le
metieron la puñalada? ¿Ojos que no ven corazón que no siente? El cinismo de las
personas frente al tema de los animales más que ser falso es cínico.
En lo personal, sí, estoy de
acuerdo con las corridas de toros, el ganado, los mataderos y los criaderos de
pollo ¿Por qué? Porque me encanta el pollo con miel y las costillas bien
asadas.
Juancho.

Excelente
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