jueves, 29 de octubre de 2015

El placer por la sangre de la carne.


¡¡¿Cómo me van a privar de la carne sí es tan rica?!!

¡Nada como una punta de anca bien grasosa y con gorditos! No existe nada más suculento que unas costillas rociadas de salsa BBQ o una salsa agridulce acompañadas de unas papas gratinadas y un vaso de coca cola helada o mejor aún, una cerveza águila heladita.

¿Quieren que sea sincero? Yo disfruto por la muerte sanguinaria y despiadada que sufren las reses, las gallinas y los cerdos (también otros animales). Sí, los machetazos en la cabeza de los terneros junto al chorro hilarante de sangre, más los electro choques a los cerdos son el plato de mi mesa día a día.

Todos los domingos mato un cerdo al comerme mi buena bandeja paisa: frijoles, arroz, plátano maduro o tajada que llamamos, arepita, papitas ¡Y lo mejor! Carne de cerdo bien cortada y en su punto más jugoso.

Bueno, digamos pues, de manera hipotética, la carne quedó maluca, no importa. Porque ¿saben cómo dice el refrán? “A mala carne buena salsa” y basándonos en este principio sea bien llamado ¡acertado! estamos listos para imbuir una cantidad tan absurda de costillas BBQ que me hacen pensar en los papás de Chihiro, gordos, grandes y abundantes reclinados contra el espaldar de la silla eructando y sobándose la barriga ¡satisfechos por la muerte de aquel animal!

La muerte de un animal no es lo único que genera placer en el ser humano porque nosotros como hombres jamás nos saciamos ¡nunca! Ahí están las guerras como ejemplo, cuestan vidas pero divierte a los poderosos, lo mismo pasa con los animales. Corridas de toros, empecemos por el placer que nos genera la diversión y no el sabor. ¿Qué tiene de divertido una corrida de toros? Nada, de hecho termina siendo eterno ver al torero matar al toro. Ahora miremos el contexto: Se toma buen guaro y se baila buena música en el palco, sin mencionar la cantidad de mujeres con sombrero y camisa al abdomen ¡Avemaría! Eso si es vida, el contexto, el entorno en el que matan al toro es el propicio para nosotros beber, bailar, festejar, celebrar, gozar, ligar ¡Y hasta pelear!

Dos placeres que conectados con la doble moralidad Colombiana o de la humanidad en general me hacen dudar si en realidad los animales están en peligro o somos nosotros mismos. Pregunté a un grupo de colegas que estaban defendiendo a los animales: “¿Comen carne?” Todos se quedaron callados, solo una respondió que no y los demás muy orondos dijeron “¡Es que es diferente!” ¿Por qué es diferente? ¿Por qué no vieron como le metieron la puñalada? ¿Ojos que no ven corazón que no siente? El cinismo de las personas frente al tema de los animales más que ser falso es cínico.

En lo personal, sí, estoy de acuerdo con las corridas de toros, el ganado, los mataderos y los criaderos de pollo ¿Por qué? Porque me encanta el pollo con miel y las costillas bien asadas.

Juancho.

viernes, 23 de octubre de 2015

Educación privada en Colombia


Como preámbulo hay que hablar del mercado de la educación privada y sus costos que están vinculadas a la calidad educativa y con repercusiones en el factor social. La universidad más cara en la carrera de ingeniería civil en Colombia vale al año 26 millones 300 mil pesos y la universidad más barata en la misma carrera vale 4.6 millones de pesos, esto es 6 veces menos que la universidad más cara. Sin tener en cuenta la manutención necesaria para poder asistir como lo es transporte, alimentos, ropa y recursos académicos.

Con lo anterior me hago una serie de preguntas ¿eso no tiene nada que ver con la calidad? Y ¿si será que a la sociedad no le importa la diferencia de costos? ¿A las personas graduadas en universidades de garajes en el mercado laboral tienen las mismas ventajas que estos de universidades privadas caras?

Y para agravar existe una factor aún más extenuante y que está ligado precisamente con la política corrupta que busca a un ciudadano ignorante y ese agravante es el ánimo de lucro ya sea por parte de rectores de universidades y no solo de instituciones avanzadas en educación sino también en colegios y escuelas. En este aspecto se habla de una “corrupción” institucional por parte de las universidades, donde universidades gastan más en publicidad que en recursos para la educación.

Así sea entonces que los rectores sin ánimo de lucro invierten cada peso de los estudiantes para la educación de calidad, mientras que los rectores con ánimos de lucro buscan que paguen mucho y se gaste poco y por ende tener una educación mediocre pero vista de buena calidad por medios publicitarios.

El problema económico más que ser la fuente principal es de donde se ramifican la cantidad de inconvenientes y problemas que existen con la educación privada en Colombia. Ramas como la discriminación, el elitismo académico e intelectual, las competencias laborales y por ende las oportunidades de los jóvenes. Ya lo dijo el senador Robledo, “Para vivir en un país educado la educación privada debe dejar de existir o deberán brindar, la educación pública, las garantías necesarias”.

Un problema que para mí es fundamental es precisamente eso, las garantías, cosa que ningún político y mucho menos ningún ministro de educación toma en cuenta. ¿Qué son las garantías? Estas son las ayudas o los recursos que cada individuo que curse ya sea el colegio o la universidad necesitan para llegar a ella y tener los implementos necesarios. Por ejemplo una persona para ir a la universidad en perfectas condiciones necesita alimentos, transporte y los recursos, ya sea materiales para los arquitectos o códigos para los abogados.
En Colombia hay educación pero no existen garantías y por lo tanto el pobre carece de esta educación no pudiendo acceder a ella suponiendo que es “gratuita”.

“Donde hay educación no hay distinción de clases.”
Confucio


Juancho

jueves, 15 de octubre de 2015

Pseudológia Fantástica.



Me ardes en la piel y las entrañas como debe arder al leproso la inoculación de medicina, me dueles en la profundidad del pecho como me dueles en la indescifrable posición del orgullo.

¿Cuántas cosas quedaron por vivir?

De seguro infinitas, de seguro incontables, pero no queda más que lo mismo de siempre; recuerdos maquillados y esperanzas inventadas.

La tragedia de esta historia no es el desamor, la verdadera tragedia de cualquier historia es el amor, el amor dispar entre lobo y cordero, entre amante y amado.

Hay un innegable autoengaño en amar y anhelar imágenes, las imágenes se rompen o destiñen cuando las besas demasiado fuerte.

Y ¿qué queda entonces?

La desfigurada forma de las pasiones fugaces, el cansancio de una intensa dimensión imaginaria, lo bailado y lo comido como decía un amigo… o mejor aún… lo olvidado. 

Yo te seré fiel en el pecado, como la devoción obliga al devoto ante la imagen.
Te seré fiel como  lo que eres, El Enigma de mi Vida.

Barba Azul