sábado, 16 de enero de 2016

Para mi padre.

Hoy padre escribo como carta este texto, de las pocas cosas que tiene valor hechas por mis manos creo yo. La escritura siempre la atribuyo a tu brillante cabeza e intelecto que desperdiciaste en una carrera llena de falsedades y arribismo, no te culpo, tampoco te juzgo.

Desde el fondo de mi corazón y con las lágrimas recorriendo las células de mi rostro te quiero expresar lo que nunca pude, por ser niño y pequeño, por ser púbero y revoltoso, por ser colombiano y vivir distante del país que tu amas.

Quiero decirte que siempre quise pelear con mi papá por niñerías, llorar en su pecho cuando lo necesité, decirte “Papá ¿Qué hago con esta chica?” contarte de mis aventuras y boxear como lo hiciste con mis hermanos.

Papá hoy quiero confesarte que me has hecho falta toda mi vida, toda mi existencia, mi niñez y adolescencia pero hoy que soy un adulto me haces falta como una costa al mar. Me haces falta para brindar por los viejos tiempos, me haces falta como ejemplo pero lo que más me duele es que me haces falta para amarte.

Recuerdo la calidez de tus abrazos, el amor de tus besos y la felicidad de tus juegos, extraño tu excesiva preocupación que solo viví en ocasiones y que recuerdo por fugaces capsulas de recuerdo en los pensamientos perdidos en mi memoria.

Es difícil hacerme a la utópica idea de que tuve un padre, me sumerjo en mis propias fantasías deseando tener la vida de aquellos que gozan de la compañía de su padre, veo sollozante y desdichado padres con sus hijos sonreír y compartir sus bromas pesadas, de mal gusto con la atarbaneria que debe caracterizar a un padre.

Hoy pienso que mi vida está sustentada por mis utopías, me duele darme cuenta de eso, me duele saber que es culpa mía y tuya por jugar con la ilusión de mi mente tan híper activa.

En fin, papá hoy te quiero perdonar, decirte que te amo, desearte el futuro más promisorio posible con o sin mí. ¡Que la vida te llene de juventud! Re-toma la seguridad que siempre te caracterizó y que siempre estuve orgulloso de heredarte ¡Jamás bajar la cabeza! ¡Siempre conservar las apariencias!

Te amo papá.


Juancho

miércoles, 13 de enero de 2016

Hoy lloro por mi país.



Los sucesos del momento y lo que viene pasando hace más de 16 años en Colombia hoy hizo efecto en mi corazón, que rudo siempre consideré. Me flagela el alma saber que Colombia ya no es nuestra, que poco a poco la ignorancia parece crecer entre las masas de votantes. Me destruye el corazón que mi patria se vuelque en la privatización de nuestro patrimonio ¡Conseguido con esfuerzo y sudor de nosotros los colombianos!

Me frustra la idea de ser un joven abrumado por el poder que ejerce en nosotros el gobierno y la oligarquía, es la sensación de la impunidad, la inseguridad y el sentimiento de que mi propio país me quiere fuera de él.

Hoy lloro porque mi pueblo no tiene memoria y tampoco tiene fe en la causa de los buenos, mi cuerpo se estremece con el solo saber que mis compatriotas ven sangrar la patria y la dejan ahí, sin ayuda, sin ni asidero. ¡Qué alguien ayude a mi patria herida y sorda por las granadas de nuestro desinterés y despotismo político!

¡Que alguien tome las armas de la sabiduría y el populismo para lograr cambiar el pensamiento de nosotros que perjudicamos el honor de ser colombianos! Anhelo en mi utópica mente el momento que llegue aquella persona que nos libre de las cadenas insípidas de la corrupción y la desidia que maneja nuestro gobierno.

Como nación hoy lloramos, como pueblo hoy nos estremecemos y como ciudadano de este hermoso país hoy lloro. Lloro sollozante inmerso en mis pensamientos sabiendo que mi país poco a poco pierde el respeto por su soberanía y aun peor, el amor de ser patriota.

¡País, Colombianos, pueblo, es hora de levantarnos en voz gloriosa y exigirle a nuestros mandatarios un cambio. Levantarnos con la energía que hemos luchado batallas, ganado nuestra independencia y hacer saber al mundo que somos fuertes!


Juancho

sábado, 9 de enero de 2016

Vida!


Oh cielo y tierra! Guárdenme!

Muere! Muere en paz mientras puedas recordar.

¿Qué sucederá mañana con la piel del durazno?

Atorméntate! Libérate y regresa al tormento.

Odia, ama, desea, envidia, miente!... Teme… Teme la levedad del espíritu y la evanescencia de las emociones, teme no saltar de la risa al llanto y del asesinato a la culpa.

El secreto de la buena vida es caer al vacío. Tener la sensación de un flujo inconmensurable de vida, ser consciente de la fugacidad de los momentos por los que realmente vale la pena vivir.  

Yo viviría cien vidas con tal respirar el aire crepuscular de un campo de manzanas, viviría de nuevo cien vidas para sentir la sensación de una droga psicoactiva, viviría doscientas vidas con tal de ver por primera vez el final de mi película favorita, viviría cien mil vidas con tal de solo poder dormir a vuestro lado una vez más señora muerte.


Simplemente fluiría.  

B. Azul