miércoles, 23 de diciembre de 2015


Feliz Navidad! Amorfa masa séptica! mi único consuelo es que algún día morirás. sí!... tú!...




El niño Gusano -Comic-
Mrs.Sandman



viernes, 11 de diciembre de 2015

Aquella luz del bosque.


Me encontraba allí caminando por un brumoso bosque, la tierra era negra como la piedra azabache, el cielo cubierto por el follaje de grandes e imponentes arboles oscuros. No sabía para donde caminar ni que hacer pero sentía que debía buscar algo pero ¿buscar qué? Lo pensaba mientras aterrorizado y sudoroso caminaba o más bien esquivaba las raíces bastas que recorrían el suelo con su gran tamaño, cansaban eso sí.

Entre trote y trote desorientado por aquel brumoso lugar vi una pequeña luz pero era tan frágil como un suspiro, como la vida misma ¡Corrí! como alma descarriada para avizorar aquella luz y descubrir que era. En mi llegada observe entre lágrimas sollozantes a una hermosa mujer, de piel cálida, apenas cubierta por una tela blanca que se ornaba en su delgado cuerpo, cual narciso sentada en el borde de un riachuelo, miraba su propia desgracia en el reflejo del agua lenta en su andar por la corriente, apenas si se podía ver bien su rostro reflejado puesto que el movimiento de la suave corriente movía su desdichada imagen del agua.

Me acerqué estriando mi diestra -¡Pero qué hago!- me dije – y sin más le toque el hombro con mis pálidas y sudorosas manos llenas de nervios ¡oh pero gloriosa piel untuosa! Me tiño de su calidez y su ardiente luz colmandome de tranquilidad. ¡La felicidad me lleno!

Ahí estaba yo, intentando no desfallecer en aquel toque tan sublime como el anochecer o tan bello como el alba irradiada por la luz del imponente y bello sol….amando, sí, amando a una mujer.

“Generalmente la vida es un bosque difícil de atravesar, pero debemos permanecer sin rendirnos para esperar, esperar una luz y llegar a ella y ver reflejados nuestros esfuerzos”
(Fragmento de una novela que estoy escribiendo)


Juancho

miércoles, 2 de diciembre de 2015

María, La chica de al lado


Siento sus pasitos al otro lado del muro, va de acá para allá… como si hubiese un allá en esas cuatro paredes, mira por la ventana, o por lo menos sus pasos se alejan y se detienen, mira al vacío, mira la calle malhumorada a pleno medio día, muerde sus labios, o por lo menos retuerce sus zapatos, puedo oírla. María… María está de pie todo el día, María quiere devorar un trozo de mundo pero aún no lo sabe, escucho sus suspiros.

Cae la tarde y María es presa del desasosiego, o por lo menos escucho como golpetea con sus pies el piso de madera. María confronta los vientos fríos de noviembre que violentamente llegan a su ventana, escucho el rechinar de las bisagras… María sigue allí, mirando ese pedazo aleatorio de ciudad, esperando lo que llegará, María sabe que llegará, lo sé porque continúa allí.

La obscuridad llega a María, lo sé porque ha llegado sin excepción a mi ventana. la luna ilumina el rostro de María y la ciudad desaparece, lo sé porque escucho el crujir de la madera cuando María se apoya sobre el resquicio de la ventana. María levanta los pies del piso y se lanza al vacío de la mano con la luna... ya no hay María en la habitación de al lado, solo escucho el aire apoderarse de la ventana de María.

María vuela con la luna, lo sé porque ha pasado por mi ventana. vuela como de costumbre con su bata blanca a los tobillos, María ya no está más para mí pues se ha ido con la luna.

El silencio se adueña del absoluto, a veces creo escuchar a María, María la del día, la prisionera, pero recuerdo con regocijo al mirar mi ventana que María ha salido a devorar el mundo de la mano de la luna...

Esperaré a María, sé que regresará algún día… lo sé porque María es la chica de al lado...

A María C. Sánchez

Barba Azul