viernes, 20 de mayo de 2016

En cuanto a los fumadores.


Claro, es un hecho que el humo del cigarrillo mata y el único remedio que funciona solo sí se hace a tiempo y es dejar de fumar. La cuestión tampoco es hablar de la muerte, es hablar de los fumadores y el entorno en el que vivimos.

Es muy común encender un cigarrillo y ver las malas caras junto a su distancia que irradia desden como si lo que acabaras de hacer fuese prender un cirio pascual a Satanás. Se enferman, les da rinitis o simplemente odian percibir el hedor del alquitrán y el tabaco. Entendible, no los juzgo. 

Frente a estas actitudes, con el tiempo, los fumadores nos acostumbramos a encender nuestros cigarrillos bajo la presencia de futuros cadáveres fumadores igual a uno, en sitios al aire libre y por supuesto preguntamos “¿Te molesta?”. Buscamos el lugar, momento y personas propicias para encender nuestro placer y teñir de humo por lapsos el aire que respiramos.

Entonces, argumentan los que no fuman diciendo “¿Te parece justo que yo fume de tu cigarrillo sin querer?” Yo solo puedo atinar hacer una morisqueta de confusión porque los fumadores somos tan conscientes del daño que hacemos y de lo molesto que es un cigarrillo ¡Qué nos alejamos! ¿Entonces que reclaman? No fumamos entre ustedes, fumamos lejos de ustedes y con los nuestros. ¿No les parece ya suficiente que nos tomemos la molestia de salir de los interiores para no intoxicarlos? 

No solo es un problema sociológico, es cuestión de que cada ciudadano tiene como derecho su libre desarrollo a la personalidad y sí señor lector, fumar, fumar es un derecho fundamental ¡Porque hace parte de tus más íntimos gustos!

Los fumadores son conscientes de que se están matando igual que un bebedor, un adicto a la mariguana o un enamorado, cada cual se mata como gusta ¿No creen?

Cada uno de nosotros decidió vivir una vida y con ella todas sus vicisitudes, nosotros por el contrario, decidimos como matarnos y aceptamos los términos y condiciones de fumar un cigarrillo.  

Juancho

viernes, 13 de mayo de 2016

Nobleza

Un hombre noble no solo tiene el amor del mundo sino también una vida llena de complejidades que pocos vemos por esa sonrisa que no nos deja nada más que pensar y decir "Esta persona es un amor". ¿Pero hemos pensado:? "¿qué hay detrás de ese aspecto afable sonriente y animoso?" tal vez existen miles de problemáticas, infidelidades, desdichas y zozobra que no dejan que esa sonrisa sea totalmente sincera.

¡Demos alegría! Aprendamos la nobleza como primera y ultima habilidad ¡¿Que les parece si sonreímos un poco más y dejamos que los problemas queden atrás dándonos la espalda!? Dejar de pensar que el sol está en nuestras espaldas, ya amaneciendo, acusandonos por hacer las cosas con rapidez.

Solo quisiera vivir con tranquilidad, caminar, sentir, respirar, suspirar y sentir cada una de estas cosas sin el ajetreo que el mundo maneja, Los carros pitando, las motos acelerando y los profesores insistiendo. ¡Vivamos felices!

Juancho.