Las crónicas desventuradas de un homúnculo con buenas
intenciones
I
Llevábamos quince días hablando por Facebook cuando la
invité a salir y muy entusiasmada respondió que sí, recuerdo que la había
agregado porque además de ser muy bella, parecía tener un gusto exquisito, además, demostraba
mucha compasión y humanidad en sus palabras y en general en su perfil, escribía
muy bien y decía ser vegetariana y amar los animales.
Ayer me desperté con algo de esperanza, pensé en ella
mientras abría el chat de Facebook para ultimar detalles de nuestro primer
encuentro, entonces me di cuenta que me había bloqueado.
Nunca más supe de ella, ha pasado un día y aún me pregunto a
qué niveles de crueldad ha llegado la humanidad después de la segunda guerra
mundial.
B. Azul